Ojalá que atravieses extensos campos de girasoles en tu huida vira siempre sigue a sus cabezas... ojalá que te encuentres campos llenos de blancas amapolas que te hagan olvidar mi nombre. Y ojalá que el cielo confunda su eternidad con tus ojos, que yo sin rechistar miraré a lo alto y será como si nunca hubieras partido... Ojalá que la tierra que pises te sea fértil, y que tu latido retumbe como tambores en guerra, y que su sonido apague en tu oído mis lamentos. Ojalá seas por siempre feliz como el ave más altiva en su vuelo.
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