Y a pesar de tu salvaje toque de descortesía, de tu mal humor algunas ocasiones, de tu tosquedad y falta de paciencia, tienes un halo que me engancha, algo hay en ti que me atrapa, que me atrae como el imán al hierro, algo tienes que me hablas desde dentro y en silencio, que me derrite dentro de tu mirada si se cruzan nuestros ojos. Y entonces pienso que nací inclinada a los difíciles retos.
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