Me dictas la esperanza, caligrafías la senda que piso, poemas mi existencia, Estoy consciente, eres mi libro prohibido. Te invento, a veces una no puede esperar más de lo que dé un sueño, la promesa de que se cumpla una profecía equivocada. Que las cosas imposibles, sean. Me dictas la paz. Pero me aturdes. Y yo ya no puedo soportar caminar entre las dudas. Estoy segura. Eres mi libro prohibido. Te invento porque no puedo leerte.
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