Si alguna vez fui algo debí ser orilla de tu mar, o acantilado, donde tus bravas olas de olvido rompían con fuerza mi roca. Si alguna vez existí debí ser manta para cubrir tus miedos y tus fríos. Para cubrir incluso tus descalabros. Si alguna vez estuve debí ser leño en tu estufa y en tu mar un tablón para sustento. Si alguna vez fui fui pura entrega. Podría decir que fuera error, pero no.
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