Cuando el río crece se desorientan las orillas y se pierden los cursos. Repleto, no podrá más que desbordarse, y al hacerlo, con impotencia, sufrirá el desmayo de las aguas. Cuando el río crece y crece te empuja la corriente imparable y te sientes formar parte de un todo, y también de la nada. Cuando el río crece adivinas tus muertes en las laderas fangosas, y, con o sin suerte, en las ocres aguas del mar.
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