LA ESCAMA

Menos cuando dejo
que los espíritus del agua
milagrosa que un Cristo transformó,
me visiten en armonía caducada,
el resto, es sobrepeso de equipaje
en el vuelo libertario de mi conciencia.
Menos cuando alivio las cadenas invisibles
que maniatan a diario mis sentidos,
el resto es peso muerto,
son mentiras piadosas que esculpen horas,
horas mortecinas de aburrimiento.
Menos cuando dejo que me invadan los demonios,
y que ellos con cruenta sorna pongan las justas palabras
en mi boca, y quiten las bridas
que amarran mi corazón,
el resto es historia. Una historia decadente
en un pasar de días sin sentido.
Menos cuando mi interior busca lo real,
una esencia de vida que valga la pena,
dejar una pequeña huella en un universo infinito,
ser una escama en la piel del pez
que nada en un banco al unísono,
la que más brilla en el algido momento
que la luz del sol se clava en el agua,
el resto es un paraguas escupiendo lluvia.
Menos cuando puedo ser ese yo
a solas, en íntima comunión conmigo misma,
diciéndome las verdades sin adornos,
sabiéndome muerta, respirando bajo el agua,
el resto no es más que un reloj
con sus manillas girando aceleradas,
sin sentido, sin más porvenir
que desgastar los engranajes de sus ruedas.
Marga Escuder Gea


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