Todo lo que emanas y percibo por el hilo eléctrico de mi encerrada vida es dulce y amargo al mismo tiempo y tu onda es muy cercana a la mía.
Adoro tu prudencia de chamán que acoraza fuertemente a tu guerrero y te siento tan cansado de insistir en golpear siempre en la misma inerte y dura piedra.
Y adoro, sí... tal cual suena, las batallas que posees encerradas esperando batirse en duelo como letras.
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